El origen del cannabis es situado por los botánicos, según estudios de carbono 14, en la zona fértil entre África, Europa y Asia. La posterior disgregación por el mundo fue por causa de animales y hombres que la utilizaban como alimento.
Esta adaptación a nuevas zonas con nuevos ambientes trajo consigo nuevo cannabis con nuevas y distintivas características. Las presiones del ambiente provocaron que aquellas que se adaptan y sobreviven marcarían distintivas formas, colores, aromas y efectos. A estas nuevas adaptaciones se las denominó landraces. Existen landraces en distintos puntos del planeta, aunque hoy en día solo son trabajadas por granjeros locales. Todos los híbridos actuales que conocemos son producto de buscar mejorar estás cepas primigenias.
La selección humana lleva a cruzar landraces con el fin de cultivar plantas más productoras, más rápidas y de efectos más potentes. De esta forma se adecuan al cultivo del cannabis como industria.
Pues bien, Black Dog posee además del club, una arista de fitomejoramiento, ligada al INASE y que se dedica a mejorar o buscar características deseadas en nuestras plantas.
Aprovechamos esta circunstancia para jugar con la biodiversidad y nos aventuramos a cultivar de forma industrial, semillas nativas. Formas y colores diversos a los cuales no estamos acostumbrados. Sacamos una cosecha de semillas nativas para ofrecer a los socios la experiencia de tener en su mano y saborear cannabis autóctono, cannabis original, sin hibridación, en este caso de la región de medio oriente desde donde se ha trabajado toda la línea híbrida comercial conocida como Kush.
Estamos muy contentos con los resultados y con la experiencia que podamos compartir con nuestros socios.
Thai
Conocé una de las Landraces realizadas por el equipo de fitomejoramiento.